Ámbitos de Intervención del Tutor
1.-La inserción de los estudiantes en la dinámica de la escuela.
2.-El seguimiento al proceso académico de los estudiantes.
3.-La convivencia en el aula y en la escuela.
4.-Orientación académica y para la vida.
La inserción de los estudiantes en la dinámica de la escuela
Los alumnos requieren, por ello, tener claridad sobre las formas de organización y las normas de la escuela y del aula. De este modo identificarán las pautas de actuación y participación que facilitarán su relación con los profesores, compañeros y otros integrantes de la comunidad escolar. El conocimiento y la reflexión sobre las ventajas de aplicar las normas da sentido al uso de los espacios escolares y al aprovechamiento del tiempo durante la jornada escolar.
La recepción del alumnado. Semana de inducción.
Algunas acciones que pueden realizarse para favorecer el proceso de inducción de los alumnos son las siguientes:
- Informar sobre el apoyo que maestros, personal de asistencia y directivo pueden brindar a los alumnos.
- Proponer dinámicas de autoconocimiento y clarificación de expectativas, dudas e inquietudes sobre la escuela secundaria.
- Realizar dinámicas de presentación que promuevan el acercamiento y el conocimiento, entre los alumnos y con el personal docente.
- Conversar con el director, el tutor y el orientador educativo sobre el cumplimiento de las normas y la convivencia escolar.
- Organizar reuniones con alumnos, padres de familia y docentes a fin de explicar las normas de funcionamiento del plantel educativo, los aspectos fundamentales de su infraestructura, sus instalaciones, los servicios que ofrece y los sitios de esparcimiento.
- Identificar las instituciones y los espacios localizados en el entorno de la comunidad que brindan apoyo y atención a los adolescentes.
- Obtener información específica sobre las opciones de atención dirigidas a los adolescentes (elaborar un directorio de instituciones locales).
- Difundir en forma verbal e impresa la información recabada.
Estas actividades de inducción pueden desarrollarse con los alumnos de primer grado durante la semana en que inician las clases. Los alumnos de segundo y tercer grados también pueden participar en estas acciones con testimonios y experiencias, a través de carteles que brinden pistas útiles o de juegos que estimulen la solidaridad y la confianza con los de nuevo ingreso.
Además puede abrirse un foro donde los alumnos de segundo y tercero expongan el reglamento que rige las relaciones académicas y de convivencia de la escuela y se comenten sus ventajas para el bienestar colectivo.
En el segundo y el tercer grados la inducción puede centrarse en los retos particulares de las asignaturas que cursarán los alumnos y su relación con las del grado anterior. También pueden anticiparse proyectos y espacios compartidos entre varias asignaturas que se desarrollarán en el ciclo escolar.
Conocimiento y participación en la normatividad de la escuela
Un elemento importante es el reconocimiento de las normas que rigen la vida en la escuela; más allá de su difusión como un listado de preceptos de comportamiento, se necesita un trabajo de sensibilización sobre su sentido para la convivencia armónica en la escuela.
Seguimiento del proceso académico de los alumnos.
El tutor deberá generar mecanismos que le permitan conocer y registrar información de los alumnos, contar con una base sólida para identificar su situación en diferentes momentos del ciclo escolar e implementar estrategias de apoyo e intervención. De este modo conseguirá dar seguimiento al proceso académico del grupo escolar.
A continuación se presentan algunas sugerencias de actividades para el tutor acordes con este ámbito
- Promover la reflexión sobre el desempeño personal en cada una de las asignaturas.
- Proponer formas de autoestudio y establecimiento de metas que mejoren su desempeño académico.
- Evaluar la dinámica del grupo y formular propuestas para el mejoramiento académico.
- Impulsar el análisis de opiniones sobre el trabajo propuesto por los diferentes docentes.
- Comentar con los alumnos dificultades y ventajas en cada una de las asignaturas del currículo.
- Poner en común las propuestas de los alumnos para el mejoramiento del proceso académico del grupo.
- Promover el establecimiento de compromisos personales y de grupo.
La convivencia en el aula y en la escuela
- La intervención oportuna del tutor en los conflictos que surjan entre alumnos, o entre éstos y algún profesor o personal de la escuela, debe orientarse al establecimiento de una convivencia respetuosa, condición necesaria para aprender y relacionarse positivamente como parte de un grupo académico. Con el propósito de mejorar la convivencia escolar, a continuación se presentan algunas actividades que pueden realizar los alumnos.
- Reflexionar sobre conflictos que ocurren en la escuela y argumentar la postura personal ante los mismos.
- Observar y analizar diferentes situaciones de convivencia en la escuela: patio, aulas, ceremonias, sanitarios, actividades recreativas.
- Realizar actividades exploratorias para identificar situaciones de violencia en distintos grupos: entre hombres, entre mujeres, entre hombres y mujeres, entre adultos y adolescentes, entre autoridades y alumnos.
- Elaborar entrevistas para identificar la presencia de situaciones de conflicto en los espacios seleccionados.
- Analizar aspectos de género, salud, diversidad y legalidad implicados en la convivencia escolar.
- Debatir sobre los valores relacionados con igualdad, tolerancia, solidaridad, participación y reciprocidad.
- Seleccionar los problemas de convivencia que requieren mayor atención.
- Diseñar estrategias y procedimientos para modificar y mejorar la convivencia escolar.
- Diseñar planes de acción que contemplen formas de convivencia democráticas.
- Concretar acciones y establecer compromisos
arriba
Orientación académica y para la vida
Para favorecer la ubicación de escenarios y acciones futuras, el tutor podrá impulsar acciones dirigidas a los adolescentes como las siguientes:
- Identificar las necesidades, potencialidades y aspiraciones personales.
- Reflexionar sobre diversos aspectos del trabajo escolar que favorecen determinadas capacidades.
- Explorar opciones de escenarios profesionales, laborales y académicos que ofrece el entorno.
- Solicitar información a las instituciones que ofrecen la continuación de sus estudios.
- Ponderar la viabilidad de los escenarios académicos que se proponen alcanzar.
- Conformar un directorio sobre las instituciones que ofrecen servicio educativo a los adolescentes.
- Hacer un balance sobre los logros alcanzados y precisar nuevas acciones.
Condiciones institucionales para el trabajo colaborativo vinculado con la orientación y la tutoría
La Orientación y Tutoría precisa de tiempos y espacios favorables para el encuentro entre docentes, tutores, personal directivo y de asistencia educativa.
Actualmente, las posibilidades para la realización de encuentros periódicos entre los docentes de un mismo grado y grupo son limitadas debido a que, durante mucho tiempo, la escuela secundaria ha privilegiado el trabajo fragmentado entre las asignaturas en detrimento del desarrollo personal y social de los alumnos.
Para que los tutores desarrollen su función, es conveniente que elaboren un plan de acción tutorial flexible que permita al tutor anticipar y organizar las actividades con el grupo.
En los casos en que alguna problemática o condición afecte de manera generalizada a varios sectores de la población estudiantil, resultará conveniente que los tutores de un mismo grado o de toda la escuela se reúnan en un consejo de tutores para establecer acuerdos y estrategias que comunicarán al resto de los docentes. Este consejo de tutores también puede asumir algunas decisiones sobre casos individuales de alumnos, sobre todo cuando el plantel no cuente con el servicio de orientación educativa.
El director y el subdirector de la escuela deberán estar al tanto del trabajo que los tutores organizan con los demás docentes para estar en condiciones de decidir sobre medidas y estrategias que contribuirán a mejorar las condiciones de bienestar de los alumnos de un grupo o grado particular, o bien de todo el plantel. La participación del personal directivo en las reuniones de docentes y tutores favorecerá la coordinación de esfuerzos.
Evaluación de las actividades de tutoría
Se valorará su desempeño en el grupo con un sentido formativo y de retroalimentación, a fin de fortalecer las acciones que contribuyan a mejorar su bienestar y sus condiciones para el trabajo escolar.
Por otra parte, la labor de los tutores requiere ser evaluada en diversos momentos del ciclo escolar con la finalidad de valorar su desempeño en la atención y apoyo a los alumnos. Considerando que dicha evaluación debe fortalecer, corregir o modificar las acciones del tutor ante el grupo, podrá realizarse a partir de:
• La autoevaluación, para considerar si las acciones programadas en el plan de acción tutorial responden a las necesidades y a los intereses detectados en los alumnos.
• La co-evaluación, lo que implica llevar a cabo reuniones con tutores, maestros y personal de asistencia educativa para valorar si las acciones realizadas han respondido a las necesidades de los grupos y de la comunidad educativa.
• La evaluación por parte de los alumnos, en la cual expresen sus opiniones sobre la actuación, trabajo y compromiso del tutor ante la función asignada.
arriba
Lineamientos y criterios para la selección del tutor. Actividades que deberá desempeñar.
Podrán fungir como tutores de un grupo los profesores de las asignaturas inscritas en las líneas curriculares de Español, Matemáticas, Ciencias (Biología,
Física y Química), Geografía de México y del Mundo, Historia, Formación
Cívica y Ética, Lengua Extranjera, Educación Física, Educación Tecnológica, y Artes (Música, Danza, Teatro, Artes Visuales), quienes, de acuerdo con las posibilidades de cada escuela, atenderán uno de los grupos a los que imparten su asignatura, de modo que estarán en contacto con ellos durante una hora más a la semana.
Es necesario que, para desarrollar su labor, el tutor considere en el trabajo con el grupo a su cargo los siguientes aspectos:
Con los alumnos:
• Conocerlos en sus rasgos y cualidades académicas, afectivas y actitudinales; así como sus intereses y posibles dificultades para el aprendizaje.
• Impulsar su desempeño académico: detectar y atender las necesidades que corresponde a la escuela satisfacer.
• Constituirse en un interlocutor confiable y contribuir al manejo de sus emociones.
• Conciliar sus intereses con los que les ofrece la escuela secundaria y orientar la elección de proyectos académicos y sociales a corto y mediano plazos.
• Propiciar diversas oportunidades de diálogo con los docentes, con las autoridades y con los demás alumnos.
• Promover un ambiente de confianza y respeto en el salón de clase.
• Conocer lo que sucede en otras asignaturas, en los aspectos académicos y de convivencia.
• Ser receptivo a los comentarios de los alumnos y maestros en cuanto a su desempeño en el grupo.
• Favorecer la mediación y el diálogo en los conflictos del grupo y de la comunidad escolar.
Con los demás profesores:
• Mantener contacto y comunicación con los demás maestros que atienden el grupo para identificar y abordar situaciones académicas y de convivencia escolar.
• Favorecer un ambiente de convivencia entre profesores y alumnos.
• Programar, coordinar y orientar actividades de los docentes con el grupo: plan de acción tutorial, evaluaciones, actividades extraescolares, reuniones colegiadas y trabajos en casa, entre otros.
Con los órganos de dirección de la escuela:
• Promover el trabajo colegiado con profesores y directivos para adoptar medidas oportunas que favorezcan el aprendizaje de los alumnos y de los grupos, que reduzcan la deserción y la reprobación.
• Establecer canales de comunicación con el personal de asistencia educativa y las autoridades escolares para contar con información relevante sobre características, acontecimientos y circunstancias de la vida escolar y extraescolar que repercutan en el bienestar de los estudiantes.
Con los padres de familia:
• Valorar la función educativa de la familia y orientar su participación en la formación de los alumnos y del grupo.
• Informar a los padres de familia sobre el desempeño –personal, escolar y social– de los alumnos en la escuela, y contribuir a que asuman responsabilidades y compromisos.
Si bien la figura del orientador educativo no está presente en todas las escuelas secundarias del país,(4) se ha considerado necesario precisar sus funciones para los casos en que se cuenta con este personal. Por otra parte, la descripción de sus funciones contribuirá a que en las escuelas donde no hay orientador educativo los directivos, trabajadores sociales, psicólogos escolares y consejo de tutores determinen las acciones que pueden desarrollarse con las instituciones locales que ofrecen apoyo a los adolescentes.
arriba